jueves, 3 de mayo de 2012

Periodismo, piedras y arena

Sí, lo admito, soy una vendida: llevo unas semanas sin escribir nada porque no me iba a generar ningún ingreso (y fíjense si soy rácana, total, los ingresos que me llevo por las visitas y clics son cosa de céntimos).

He perdido un poco de práctica de escribir y tengo varias ideas revoloteando en mente, pero ninguna concreta. Supongo que me falta la chispita de la indignación, y con el estrés de mayo prometo pocas chispitas. Aunque ya ves tú, estrés de mayo para ser periodista... justo acabo de ver en la 1 la noticia sobre el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Más de 50 medios han caído el último año. Trabajo precario, mal pagado (cuando se paga). Mucha dedicación, y suerte que esto es España, porque la censura y las ruedas de prensa sin preguntas son un mal menor comparadas con amenazas de muerte, que es lo que sufren los periodistas en otros países, por ejemplo, de Sudamérica.

La prueba: Soraya y su varita. Magia oscura de Slytherin...
La situación está muy mal, sí, pero no sólo para nosotros. Y el Gobierno aparece con fórmulas mágicas cada viernes, que más que de magia buena de la de Harry Potter, parece magia oscura de la de Voldemort. Y nos levantamos cada día y nos toca leer noticias negativas. Pero no podemos acostumbrarnos. Hay que conservar el punto crítico. A mi me marcó mucho un relato de Jorge Bucay, una metáfora, que decía algo así: si intentamos meter en un bote piedras y arena, no podemos meter la arena -las cosas superfluas y pequeñas- en la base, porque luego las piedras, -las cosas importantes- no caben. Hay que poner primero las bases, las piedras grandes que suponen un cimiento fuerte, y después dejar que las cosas pequeñas caigan y encuentren su lugar.

Acudir a manifestaciones y concentraciones llama la atención y es un hecho simbólico, sí. Pero yo creo que con tanta simbología se nos escapa mucho: por ejemplo, cuando el diario Público está en las últimas (en su formato en papel), se crea un hashtag en Twitter que dice algo así como #salvemosPúblico. Pues sí, muy bonito y solidario. Arena fina. Pero lo que realmente lo hubiera salvado hubiera sido comprarlo de vez en cuando. ¿Para qué sirve pedir trabajos dignos y bien pagados si luego lo queremos todo gratis en internet? ¿de dónde van a sacar dinero las empresas periodísticas para pagar a los trabajadores? También es muy bonito salir a la calle a protestar por los políticos mediocres que tenemos, y realmente hace falta, pero si luego se vota "lo menos peor", ¿para qué sirve? Faltan las piedras, los cimientos, la iniciativa en este país: en la política, en la economía, en la educación... y todo eso SOMOS nosotros, los que formamos la sociedad.

Pero en fin, que cada uno tiene sus circunstancias, sus prioridades, y hace lo que buenamente puede y quiere.

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