miércoles, 5 de octubre de 2011

Otra más

Estoy indignada. Hay muchas, muchas razones para indignarse estos días... y quien no quiere/puede indignarse, desde luego ha sucumbido a la espiral del silencio (próximamente podré hablar con un poco más de conocimiento sobre la opinión pública y esta espiral del silencio, cortesía de Noelle-Neumann). La mayoría está indignada, "mola" estar indignado, si no te indignas eres un conformista acomodado indiferente a la coyuntura económica y social de tu país. Oh, sí, sí, indignémonos.


El problema de todo esto y por ello mi tono irónico viene cuando todo el mundo parece (parece, muy relacionado con el verbo aparentar) estar indignadísimo y se queja, y por supuesto que lo harán con buenos motivos, de su situación y de las cosas de su entorno que no les parecen correctas. Todo el mundo, repito. Y dentro de ese pelotón, hay mucha gente que lo hace por no quedarse atrás, pero no es nada coherente con sus acciones.

¿O es coherente indignarse por los dirigentes políticos y económicos de nuestro país y para solucionarlo seguirlos votando y seguir yendo de compritas y de fiestuqui todos los findes? Estamos en crisis total, pero a la uni hay que ir con lo último de cualquier tienda del imperio de Amancio Ortega. Los jóvenes estamos fatal de trabajo, preparados y en paro, pero cada jueves, cada viernes, cada sábado, las discotecas están haciendo su negocio y la sección de bebidas espirituosas del Mercadona también.


Los políticos son unos "sinvergüenzas y unos ladrones", y gestionan el dinero de los contribuyentes "como les da la gana": con obras faraónicas, deportes de lujo para la comunidad autónoma, encendiendo las farolas al mediodía... pero oye, sabemos entre qué jugadores se decidirá el tenso último minuto del partido. Los dos de siempre. Porque a los pequeños y novatos no les dará para conseguir representación y eso es tirar el voto. O mejor, votamos en blanco, o metemos un chorizo en el sobre del voto.

A mí, todo esto es lo que me indigna. La indignación inútil, dormir con serpientes. Creer y hacer creer que somos mayoría para luego descubrir que no lo éramos y que las cosas seguirán igual, porque quien tiene el poder hará todo lo posible por mantenerlo, a pesar de cargarse una generación de jóvenes de un país. ¿O soy la única que ha pensado que debe de haber cientos de politólogos perfectamente formados y con ganas de trabajar y sacar adelante a su país que podrían sustituir, uno a uno, a esos políticos de los que tanto nos quejamos?

¿Que no habrá cientos de economistas y economistas de empresa que podrían sustituir a banqueros y empresarios deshonestos y tramposos, y que ni siquiera pueden acceder a un crédito para poner en marcha un negocio? ¿Que no habrá cientos de profesores especializados y recién licenciados que se tienen que conformar con dar clases particulares y cobrar en negro cuando en realidad podrían impartir esas clases que dan "profesores" que nunca han estudiado lo que imparten?

Me podría pasar enumerando ejemplos toda la noche, pero creo que se habrá captado la esencia de lo que quiero decir... próximamente escribiré más, que así cojo práctica y se me entenderá mejor. "Practice makes perfect", allá voy.

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