jueves, 7 de noviembre de 2013

RTVV: el hundimiento

Mientras volvía de la Plaza de la Virgen, donde he acudido a manifestar mi descontento por el cierre de RTVV, me he cruzado con otras personas que se dirigían allí, a tomar mi relevo. Una mujer hablaba por el móvil y he alcanzado a escuchar que decía: "es que desaparecen las fallas de la tele...". También me he cruzado con un señor que le comentaba a otro algo sobre "sueldos millonarios". Finalmente, una chica ha pasado por mi lado exclamando "está todo muy mal".

Foto: Clara Ferrando.
En la plaza éramos un buen número de personas. No tantas como en otras manifestaciones, aunque sí se ha llenado en algún momento el espacio. Sin apelotonamientos, simplemente estando ahí, de pie, charlando, de vez en cuando gritando consignas y, en definitiva, asistiendo a un acontecimiento que hemos propiciado como quien acude al cine y se va. Y he pensado que todo ello era una metáfora de lo que somos los valencianos. Estábamos allí, pero sin estar. Somos una sociedad, pero sin serlo.

Me pregunto cómo hemos llegado hasta aquí como colectivo que comparte unas señas culturales y de identidad, y me pregunto qué parte de responsabilidad tienen en ello esos medios de comunicación que hoy cierran. Hablo de la responsabilidad de los medios públicos porque es suya. Los privados no tienen la misma responsabilidad social. ¿Cuántos telediarios de Canal 9 he visto en los últimos años? No sé si puedo contarlos con los dedos de las dos manos.

¿Soy entonces responsable del hundimiento de la radio y la tele valencianas, por no pertenecer a su audiencia? Seguramente. Todos los que los hemos abandonado lo somos. ¿Son responsables sus trabajadores por acatar órdenes políticas y convertir la información en propaganda? Desde luego. ¿Y los que recibían un sueldo sin apenas pisar el ente público? Por supuesto. ¿Y los que entraron por enchufe? También engordaron la nómina "inasumible".

Pero no puedo hacer más que responsabilizar, por encima de todos nosotros y ellos, a los que cumplen la función de servir a la ciudadanía. A los políticos que debían haber gestionado la radiotelevisión valenciana como un instrumento de cohesión, y no de división. Como un instrumento para compartir, no para despilfarrar egoístamente. Ellos son, en especial, los responsables de haber dejado nuestros medios de comunicación y quizás, en consecuencia, a nuestra sociedad, en las últimas.

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